Recomendado Métrica: Chico César, “Cantos e encontros de uns tempos pra cá”

Las analogías futbolísticas aplicadas al arte (o a cualquier otra disciplina) suelen ser absurdas puesto que considerar al arte como una competencia con ganadores y perdedores no resiste el menor análisis.

Pero déjenme caer en la tentación del absurdo y sostener que el campeonato de música popular del Mercosur está siendo ganado por Brasil, y por diferencia abrumadora. Desde Piazzolla no han existido grandes renovaciones en la música popular de nuestro país, con honrosas excepciones como la de Liliana Herrero en folklore.

Sin duda Chico César es uno de esos intérpretes-compositores que ofrece el Brasil, como Caetano Veloso, Marisa Monte, Arnaldo Antunes y una larga lista , que renuevan y enriquecen el lenguaje de la música popular brasileña y sorprenden en cada nuevo disco con sonoridades, arreglos y canciones que no suenan a nada escuchado anteriormente.

El último CD de Chico, “De uns tempos pra cá” nos había conmovido con sus brillantes arreglos camarísticos, el original acompañamiento del quinteto Paraíba y las particulares versiones de temas como “Calice” y “Les Feuilles Mortes”, de Kosma y Prevert.

Ahora el excelente sello Random lanza en la Argentina el primer DVD de Chico César, grabado en vivo junto al quinteto Paraíba, en el auditorio Ibirapuera de San Pablo.

Con una gran parte del repertorio extraído del último CD, Chico vuelve a renovarse haciendo versiones que suenan muy distintas a las del disco pero que no pierden en absoluto ese sentido camarístico y agreste. Una música universal pero repleta de referencias regionales específicas. Y una de las razones de esa rica combinación es el entendimiento que existe entre el Quinteto y Chico César (nacido, claro está, en Paraíba). Él mismo lo aclara en una entrevista:

“Tanto yo, como los músicos del Paraíba estamos hechos de la misma ‘carne’, las mismas alegrías y dolores. Bebemos de la música de Bach y Piazzolla, del dolor de los negros africanos y de los indios latinoamericanos”.

Durante el show, el mundialmente reconocido Quinteto Paraíba no es un simple acompañante, sino un conjunto protagonista que claramente siente y disfruta lo que está tocando. De ese modo lleva a las últimas consecuencias el llamado Arte Amorial (que proponía un viaje que integre las culturas brasileñas con el resto del mundo). Los aires y sonoridades de cámara se complementan con la presencia de Simone Soul (percusión y voz), y Simone Julian (flautas y voz). Una original combinación de instrumentos para un recital brillante y sumamente inspirado. La escenografía es despojada y sutil, siendo la música la protagonista absoluta del show.

Los extras del DVD tienen algunos invitados de lujo, que cantan junto a Chico César y su guitarra: Maria Bethânia (que interpreta “A força que nunca seca” y “Onde estará o meu amor”, músicas del compositor grabadas por la cantante), Ana Carolina, Chico Pinheiro y Vange Miliet. También podemos ver un documental sobre el show y el videoclip de “Uns tempos pra cá”.

Cuando uno termina de ver el show, cabe preguntarse con cuánta frecuencia puede verse alguna interpretación o puesta en escena similar…

 

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Palabras instrumentales, momentos robados

Por Agustín Martiré

En la presentación de Palimpsestos, la indispensable antología de escritos del compositor argentino Mauricio Kagel publicada en 2011 por la editorial Caja Negra, la compiladora Carla Imbrogno abre el libro con una cita del músico, que en un libro propio aparecido originalmente en alemán, se interrogaba: “¿Por qué escriben los compositores? ¿Acaso la música no les es suficiente?”. Buenas preguntas, a las que él mismo se respondía haciéndose eco a su vez de una frase del escritor francés Paul Valéry: “Todas las artes viven de palabras”.

Si bien escribir sobre música, quizás la más abstracta de las creaciones humanas, siempre plantea un riesgo, cuando es el artista quién se vale del lenguaje escrito para explicar su trabajo resulta un ejercicio más que interesante. Y cuando decide hacerlo en las notas que acompañan una grabación o el programa de un concierto, como una necesidad de comentar lo que nos entrega en tanto oyentes, tomamos real dimensión de por qué, volviendo a Kagel, podemos entender que “para un compositor, los textos son pretextos para crear un contexto”.

La práctica de incluir notas referidas a la música grabada que vamos a escuchar es una tradición prácticamente ineludible en los álbumes históricos del jazz, casi tan necesaria como los créditos que dan cuenta -con mayor o menor detalle- de los participantes de las sesiones en las que se registró. Pero no era en estos casos lo más usual que el propio creador musical fuera además el autor de las mentadas liner notes, que muchas veces estaban a cargo de críticos, periodistas, productores o ingenieros de sonido. Hay varias excepciones, claro. Entre los discos que reúnen esa condición dual en la que los intérpretes además recurren a la palabra escrita para echar luz sobre la materia sonora, se destacan un par de placas de principios de la década del 60’, época de verdaderos cambios revolucionarios en la música afroamericana, que acompasaban la lucha del movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos.

La breve enumeración de clásicos del llamado jazz moderno que sigue representa, por supuesto, un recorte arbitrario, simplemente por el sencillo hecho de que todo Menú implica una selección personal.

El irrepetible Kind Of Blue de Miles Davis (grabado y editado en 1959), en rigor incluía notas redactadas por el genial pianista de las sesiones, Bill Evans; pero teniendo en cuenta que se lo considera el coautor intelectual del concepto modal del álbum y que para muchos –incluyendo al baterista del sexteto, Jimmy Cobb- es tan responsable como el trompetista de la atmósfera del disco, su pluma vale como muestra de la idea kageliana de la imposibilidad de prescindir de la palabra escrita. El paralelo que Evans traza al inicio de su texto entre una forma de pintura japonesa de un trazo único y el arte de la improvisación, constituye quizás uno de los ejemplos más famosos de un músico de jazz explicando su metier.

Grabado también en los primeros meses de 1959 pero editado un año después, el expansivo LP Blues & Roots de Charlie Mingus presentaba en su contratapa palabras del contrabajista recogidas por Diane Dorr-Doryneck. En esas líneas Mingus relataba el génesis de este disco a partir de una sugerencia del productor y alma mater del sello Atlantic, Nesuhi Ertegun, y explicaba su método de trabajo con el nutrido grupo de músicos junto a los que cristalizaba su particular visión del blues: “quería que ellos aprendieran la música y que estuviera en sus oídos más que en papel, para que tocaran las partes compuestas con tanta espontaneidad y soul con la que tocarían un solo”.

Finalmente, otro álbum que también incluía en su título al blues -la música negra que está como ninguna otra en el ADN jazzero-, The Blues And The Abstract Truth de Oliver Nelson, el que nos presenta un nuevo ejemplo por demás elocuente de palabras instrumentales. Registrado hace ya más de 51 años, más precisamente el 23 de febrero de 1961, a lo largo de una sola sesión en los estudios del reconocido ingeniero Rudy Van Gelder en Englewood Cliffs (Nueva Jersey), el álbum fue editado en agosto con las completas notas del propio compositor, arreglador y saxofonista en el interior de esa lujosa presentación de distintivos colores negro y naranja que sería marca registrada del revolucionario sello Impulse!. Se trató del quinto álbum editado bajo la entonces novedosa etiqueta y le proporcionó a su mentor, el productor Creed Taylor, su segundo gran éxito masivo luego de Mint Julep de Ray Charles, con la genial Stolen Moments, primera de las seis composiciones originales de Nelson que integran el disco. La sola inclusión de, en palabras del propio Nelson, esta “composición de 16 compases derivada de un blues en Do menor” que se convertiría en un clásico definiendo el sonido de toda una era, ya hace de éste un disco imprescindible. Un tema de estructura delicada (“la tonada consiste en tres ideas melódicas que extienden la forma básica del blues“, Nelson dixit) en el que la armonía a tres voces de los saxos arropa la línea de la trompeta y exhibe una serie de solos de antología en la que cada uno de los horns y un pianista que ha hecho escuela como Evans despliegan sus personalidades. A la indudable belleza atemporal de la introspectiva Stolen Moments se suman el swing descorazonado del tema más puramente blusero, Yearnin’, las extrañas pero atractivas ideas melódicas que moldean Cascades, la extrema originalidad de las voces que dialogan en estéreo por los registros alto y bajo en la particular forma de llamada-respuesta de Hoe-Down, el tono más oscuro de Teenie’s Blues (en el que Dolphy despliega su distintiva voz con fraseos fracturados pero siempre coherentes), y el aire hard bopper de Butch & Butch.

Pero Oliver -una auténtica rara avis en el mundo del jazz, más reconocido en retrospectiva como arreglador y director de big bands que como instrumentista o líder de combos pequeños-, no sólo se luce aquí con la originalidad de sus temas y las precisas explicaciones escritas de la perfecta arquitectura subyacente a cada una, sino por su habilidad para reunir en esta grabación a un sexteto de nivel excepcional. Bill Evans al piano y el excepcional contrabajista Paul Chambers eran piezas claves -como lo fueron en el disco más vendedor de Miles citado antes-, en una sección rítmica que se completaba con el siempre ubicuo Roy Haynes en batería; junto a Nelson, que alternaba entre saxos alto y tenor, llevaban las voces cantantes en los vientos el inimitable multiinstrumentista Eric Dolphy (saxo alto y flauta), y el joven virtuoso trompetista Freddie Hubbard; el combo se ampliaba con la inclusión de George Barrow en el registro grave de su saxo barítono, cuyas intervenciones son destacadas cerrando el texto Nelson, que luego de “sacarse el sombrero” para agradecer el talento de cada uno de los músicos, elogia la “precisión y devoción” con que Barrow ejecutó sus partes más allá de tener solo “un rol de apoyo”. Todo un gentleman y un ejemplar líder motivador.

Además de los conceptos centrales que Nelson expone en sus comentarios, también son muy interesantes las observaciones y anécdotas con respecto al álbum contadas por Creed Taylor que recoge el reconocido autor Ashley Kahn en el libro que relata la historia de Impulse! Records, El Sello Que Coltrane Impulsó, editado en español por Global Rhythm. Allí nos enteramos, por ejemplo, de que en realidad fue el productor quién acuñó el críptico pero exitoso título que refleja el hilo conductor del disco, The Blues And the Abstract Truth; que él no solo admiraba a Nelson por su trabajo, elocuencia y formación académica, sino que además compartían la afición por los trenes en miniatura; y que más allá del shock inicial que significó escuchar la música angular de Oliver en el estudio y dudar de cómo sería recibida por la gente, en realidad entendió el proyecto cuando lo fue escuchando más tarde. También son esclarecedoras las declaraciones de Hubbard, que entre otras cosas recuerda que las armonizaciones le parecían “de otro mundo” y revela cómo Nelson tomaba frases y fragmentos -incluso inspirados por otros músicos- que parecían fuera de contexto y las resignificaba en su trabajo como compositor. Por ese entonces artista exclusivo de la casa Prestige que grabó este disco para Impulse! por cortesía de la misma, como se consigna mediante un curioso asterisco en la que finalmente fue la tapa (ya que el diseñador Pete Turner había propuesto otra sin la fotografía del rostro del líder), Nelson es elocuente sobre este tema en el texto del álbum: “las composiciones de esta grabación presentan una fase de mi desarrollo hasta el tiempo presente como escritor de jazz…y quizás puedan echar algo de luz sobre el tema de hacia dónde me gustaría ir como compositor y arreglador en el idioma del jazz”. Pero es sin dudas en el anteúltimo párrafo donde Nelson se mete en la médula de la cuestión, al explicar su búsqueda de una propia voz como instrumentista, que ya creía tener cuando llegó a Nueva York en 1959 desde su St. Louis natal. Pronto entró en crisis y comenzó a buscar ese discurso musical personal bajo la influencia de los dos colosos del saxo tenor, John Coltrane y Sonny Rollins. Viene luego la revelación final, cuando confiesa que no ha sido sino hasta el preciso momento de grabar este disco que “me di cuenta de que tendría que ser honesto conmigo mismo, tocar y escribir lo que yo pienso que es vital y, más que nada, encontrar mi propia personalidad e identidad”.

El éxito del álbum en las emisoras radiales del género e incluso en otras más pop hicieron que Oliver Nelson no siempre pudiera seguir ese camino: el álbum que lo inmortalizó fue el mismo que definió su carrera hacia un crossover -salto de un artista desde un lugar más periférico a ser reconocido por el gran público, incorporando elementos más comerciales a su estilo-, trabajando a partir de 1967 como arreglista en Hollywood, donde su talento tan especial pareció ir esfumándose. Momentos robados.

 

 

 

Reedición: Bruce Springsteen: ” The Ties That Bind: The River Collection”

Columbia Records publicó  ‘The Ties That Bind: The River Collection’ de Bruce Springsteen el 4 de diciembre. Una mirada exhaustiva a la época de ‘The River,’ la caja contiene 52 temas en 4CD con una gran cantidad de material inédito, y 4 horas de vídeo con imágenes nunca vistas en 3 DVD. Está compuesto por el doble álbum original ‘The River’, el lanzamiento oficial de ‘The River: Single Album´, un CD de tomas descartadas de estudio de 1979/80; una película de dos DVD con imágenes inéditas y recientemente editadas del famoso concierto de Springsteen en Tempe, Arizona, de las que mucho se ha hablado pero que nunca se han visto; material visual de ensayos durante las giras y un nuevo documental “The Ties That Bind” sobre ‘The River’. Además, incluye un libro de gran formato en tapa dura con 200 fotos raras e inéditas, y material con un nuevo texto de Mikal Gilmore.

‘The River,’ -2CD recientemente remasterizado- fue el quinto álbum de Springsteen, se publicó el 17 de Octubre de 1980 como un álbum doble y alcanzó el #1 en la lista Billboard 200 en EEUU. En sus notas, Gilmore declara a ‘The River’ el “álbum esencial de Sprinsteen; [el] punto fundamental entre la conmoción ambiciosa que lo había precedido y los motines musicales concisos, y la a veces aterradora narración, que siguió luego.”

‘The River: Single Album’ es el álbum de 10 pistas que Springsteen grabó en 1979 como continuación a su álbum de 1978 ‘Darkness On The Edge Of Town’ pero que nunca publicó. “Las canciones carecían del tipo de unidad e intensidad conceptual que yo quería en mi música. Así que volvimos al estudio,” escribió en el libro de fotos/letras “Songs.” Las primeras sesiones marcaron el comienzo de un largo y prolífico viaje de 18 meses durante los cuales escribió y grabó. Siete de los 10 títulos en ‘The River: Single Album’ eventualmente aparecieron en ‘The River,’ algunos con letras y arreglos distintos, con tomas descartadas como “Cindy” y una versión rockabilly “You Can Look (But You Better Not Touch)” nunca antes publicada. Ahora, por primera vez, ‘The River: Single Album’ estará disponible de forma oficial.

El cuarto CD que contiene esta caja es ‘The River: Outtakes,’ que incluye las sesiones completas de ‘The River’ en 1979 y 1980 e ilustran la profundidad y variedad del trabajo de Springsteen durante este periodo. Once de las canciones son rarezas nunca antes publicadas, y que en su mayoría son completamente desconocidas para los fans, quienes por mucho tiempo han considerado las tomas descartadas de Springsteen como preciados secretos. Las once tomas descartadas nunca antes escuchadas (“Record One”) fueron mezcladas por Bob Clearmountain y masterizadas por Bob Ludwig. Otras once tomas descartadas (“Record Two”) proceden de la caja ’Tracks’ y ‘Essentials’ y se recogen aquí para mantenerlas juntas.

Dossier: B de Maria Bethania

previewdossierUna cantante tan excepcional como María Bethania es un fenómeno especial. Que esta artista arquetípica del Brasil sea hermana de Caetano Veloso, un músico original e inigualable, es una casualidad inaudita. Y que María Bethania haya construido una carrera tan formidable, constituyéndose en un icono de su país, cuando en realidad siempre ambicionó ser actriz, es aún más increíble todavía. Sin embargo, estos destinos irrepetibles se forjaron en el hogar de los Velloso, una familia de Santo Amaro da Purificaçao, Bahía.

En la casa de María Bethania las influencias musicales eran fuertes. Su madre adoraba cantar y su padre era fanático de Dorival Caymmi y Noel Rosa. Su hermano mayor, Caetano, tuvo inclinaciones por la música desde muy pequeño. Cuando la familia se mudó a Salvador, María Bethania comenzó a frecuentar los círculos universitarios interesados por las artes. Acompañada por Caetano, frecuentaba los círculos artísticos de la ciudad; y de esta manera fue invitada a cantar en 1963 en el grupo “Boca de Ouro”, de Nelson Rodrigues. Debutó cantando un samba de Ataulfo Alves.

También en 1963 Caetano y Bethania conocieron a Gilberto Gil y Gal Costa. Juntos, comenzaron a cantar música popular brasileña. Montaron el espectáculo Nosotros, por ejemplo, que se transformó en un verdadero suceso, al que en 1964 se sumó el compositor Tom Zé. Paralelamente, Bethania comenzaba su carrera solista, con igual éxito. No obstante, la gran oportunidad de María Bethania surgió en 1965 cuando fue invitada a cantar en Río de Janeiro para sustituir a la consagrada cantante Nara Leao, afectada por un problema en sus cuerdas vocales. Su emotiva interpretación del tema Carcará, lanza a Bethania como una cantante de protesta. Poco después comenzará a ser conocida como la abeja reina de la MPB. A raíz de su éxito, el sello RCA la convoca para grabar su primer LP.

La carrera de Bethania se caracteriza tanto por su continuidad como por su constante producción. Ha grabado alrededor de cuarenta discos y montado fabulosos espectáculos en todo el mundo. Compartió escenario y grabó canciones con todos los músicos talentosos de Brasil: Edu Lobo, Vinicius de Moraes, Chico Buarque y Joao Gilberto. Formó la agrupación “Los doce bárbaros” junto a Caetano, Gil y Costa, que se caracterizaría por un estilo audaz y controvertido. No obstante, María Bethania nunca perdió su individualidad, aquellos rasgos que la hacen única: una voz inconfundible y unos shows integrales en los que la canción se fusiona con la actuación y el recitado de poemas. Tal vez de una forma diferente a la que había imaginado de niña, se hacían realidad las ambiciones teatrales de Bethania. Otro rasgo distintivo de María Bethania es el ser tan exitosa para el público como para la crítica. Es decir, lejos de ser una artista para minorías, los discos de Bethania se venden por millones, siendo una cantante verdaderamente popular. Paralelamente, sus discos siempre son impecables desde el punto de vista artístico integral, y así lo reconoce la crítica especializada.

Recomendamos esta selección de música de Maria Bethania en Spotify:

Viva Elis (Lembranças do Porto Alegre)

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Por Jorge Velasco

Llegué a Porto Alegre pensando en otra cosa. Ubicado en el Centro Histórico de la ciudad salí a media tarde a caminar con unos colegas, en unos minutos llegamos a la Plaza 15 de Noviembre y nos metimos en el pintoresco Mercado Público, que me hizo recordar el antiguo Abasto antes del Shopping; es el mercado de las especias y punto de encuentro de esta particular ciudad, que me hizo pensar una reflexión de Vitor Ramil, que este es otro Brasil. Continuamos caminando hasta la Plaza de Alfandega, donde se encuentra el Museo de Arte de Río Grande do Sul, que no contaba con su muestra habitual, ya que presentaba una exposición de arte contemporáneo. Volvimos para tomar la Rua dos Andradas donde compré algunos discos recién editados, y seguimos rumbo al Estuario do Guaiba. Ya se hacía de noche y yo me sentía un poco inseguro (una sensación), pero mis acompañantes, mas valientes que yo, insistieron así que yo me encomendé frente a la impresionante Igreja Nossa Senhora das Dores; y así arribamos a la Av. Presidente Joao Goulart y en pleno crepúsculo se alzaba la imponente Usina del Gasómetro iluminada su entrada por una gigantografía con la leyenda “Viva Elis” y fotos de la inolvidable.

Cruzamos la avenida e ingresamos a esta antigua planta de gas, hoy reconvertida en un museo de tres plantas que funciona como Centro Cultural con una superficie de 18.000 m², con sala de exposiciones, biblioteca y cine. En la planta baja, un laberinto de paneles que relataban en fotos la vida de Elis, decenas de equipos individuales de audio-video con toda su discografía, vestidos usados por la artista a lo largo de su carrera y por último una pequeña sala también en laberinto que dada la hora disfrutamos a solas de un original video con los momentos, frases y canciones emblemáticas con un final a capella de Fascinación, esa maravillosa canción de moda de los 50s, a raíz de formar parte de la banda de sonido de Amor en la Tarde, film de 1957 del gran Billy Wilder con Audrey Hepburn, Gary Cooper y Maurice Chevalier, que si mal no recuerdo era cantada por Connie Francis. Así salí canturreando fascinado y preguntando a las chicas del museo a que se debía esta muestra, y allí además de darme un sticker de recuerdo me informaron que se conmemoraban los treinta años de la muerte de la cantante, una de las mas importantes, no solo de Brasil, sino de ese rico conjunto de voces populares imprescindibles que van de Edith Piaf a Mercedes Sosa, o de Ella Fitzgerald a Violeta Parra. Elis tiene lugar en ese paraíso, que siempre imagino, de todas las voces y del inmenso tesoro de la música de los pueblos.

Nacida en la capital gaucha el 17 de marzo de 1945, con apenas 20 años se hace cargo en Rio de Janeiro, del programa de TV que es el testimonio de la edad de oro de la M.P.B. (Música Popular Brasileña). Escribe Caetano Veloso en su notable libro Verdad Tropical “… con Elis el drama y los grandes gestos volvían a la M.P.B. a través de la televisión” “… Tenía una voz limpia y brillante y su seguridad en términos musicales era impresionante”. En ese programa actuó junto Dorival Caymmi, Baden Powell, Jair Rodrigues, Elsa Soares, Rosinha da Valença, Wilson Simonal, Hermeto Pascoal y el Zimbo Trío, entre tantos. Preservo como una joya los tres CDs de No Fino da Bossa, que así se titulaba el programa. Que por otra parte fue punto de partida para los jóvenes talentosos que hoy son los grandes de la música brasileña, el nombrado Caetano, Chico Buarque, Milton Nascimento, y el futuro ministro de cultura Gilberto Gil, que como cuenta la propia Elis, este magnífico autor y cantante, pudo dejar su trabajo de vender jabones para mantener a su familia y empezar a ser quien es. Así también fue beneficiado por la curiosidad, generosidad y visión de Elis, un jovencísimo Edu Lobo que quedó consagrado por la impactante versión de Arrastrao que realizó la cantante.

Dentro de la compleja discografia de Elis, de los cuales unos diez llevan el mismo titulo: Elis. Pero claro entre ellos se encuentran Falso Brillante, Essa Mulher y por supuesto la joya de la corona Elis y Tom.

Pequeña, bella y temperamental, su apodo más conocido: Pimentinha, lo dice todo.

Cualquiera puede consultar su biografía. Yo solo quiero destacar que su voz apasionada es la antítesis del susurro suave de la bossa. Verla nos produce la contradicción, de una actitud expansiva y risueña, con un costado oscuro y dramático que la convierte en una versión latina de Billie Holiday.

“Cantar es como un sacerdocio”; “La música es mi brazo, mi motor, mi combustible y soledad”; “Entre la espada y la pared, me lanzo hacia la espada”. Son sus frases. El 19 de enero de 1982 a los 36 años, en San Pablo, se lanzó hacia la espada.

Mientras escribo esta nota en nuestro país el sello Warner tuvo la delicadeza este treinta aniversario, y editó cinco discos de la ultima fase de Elis. Así contamos con Elis Regina: Um Dia, doble CD que reúne dos shows, uno por la tarde y otro por la noche del 20 de julio de 1979 en Montreux, una de los primeras incursiones no tradicionales, que luego se convertiría en una característica de este afamado festival de jazz, cuenta el disco con un bonus notable junto a Hermeto Pascoal en piano. Otro álbum doble es de 1980 “Saudade do Brasil”, que rescata un show en el mítico Caneçao de Rio. Se suma “Elis Vive” también en vivo en el Palacio Anhembi de San Pablo en 1979. La reedición de un clásico ya mencionado “Elis, essa mulher”, y por último una recopilación “Elis Por Ela”. Todos un autentico acto reparatorio para este mito de la canción a secas.

Hoy nos quedan dos hijas de Elis, una biológica que tuvo con el/su pianista y arreglista César Camargo Mariano, la ascendente María Rita; y su otra hija, geográfica, la talentosa Adriana Calcanhotto, que nos deslumbró con su “Vamos comer Caetano” haciendo ritmo con un plato y un cuchillo (daban ganas de alcanzarle un tenedor) y otras tantas hijas, las grandes cantantes de hoy.

Los dejo escuchando ese himno que es Aguas de Marzo, que según “La Voz” Frank Sinatra: “Es lo mas cercano a la perfección”.

Para aquellos suscriptos a Spotify, una buena selección de la música de Elis:

Posters de Jazz de Edición Limitada

5 Posters de Jazz de Edicion Limitada (40 copias) , fotos de William Gottlieb y diseño de François Mussard en tamaño 40×60 cm impresos en papel especial fotográfico con la técnica Giclée (copias de altísima calidad a partir de la pulverización de partículas de tintas pigmentadas) Diseños disponibles: Dizzy Gillespie, Duke Ellington, Thelonious Monk, Charlie Parker y Billie Holiday

Pedidos a info@metricastore.com

¿Quien es Caetano Veloso?

Por Igor Falconieri

Quién es Caetano Veloso? El hombre de mediana edad que conocí por la televisión durante mi infancia no me llamó inmediatamente la atención con el sonido calmo y pausado de su guitarra y con su particular manera de erguir las cejas mientras cantaba. La imagen del pelilargo, marginal de los trópicos que encontré al comienzo de mi adolescencia saciaba mi curiosidad por saber la razón por la cual esa figura de canto cuasi torpe y cabellos grises era tan respetada y admirada aún en mis tiempos en mi país

Escuché sus discos. Leí sus textos y libros. Y, después de todo eso, Caetano todavía me intriga: sinónimo de inquietud y constante metamorfosis, el compositor brasilero de Santo Amaro de Purificaçao, São Paulo, Rio, Nueva York y Londres inauguró su particular incursión por las vertientes alternativas del Rock con el disco , al lado de la banda homónima, formada por músicos que tampoco habían nacido al momento que el baiano entonaba “Alegría, Alegría” en frente de los insultos y abucheos en los festivales de la TV de Brasil.

Caetano es un ejemplo casi único en el Brasil de conjunción entre experiencia y constante sintonía con lo que hay de más novedoso en el universo del entretenimiento a – a juzgar por su gira Obra em Progresso, que, en una tendencia que cada vez se está tornando más popular en Brasil, precedió al lanzamiento del álbum. – Y el resultado de esa conjunción es extraordinario.

 

Zii & Zie amplia la propuesta iniciada por , haciendo coexistir, a través de formas y arreglos todavía más delineados y contemporáneos, el Samba y el Rock. Esa transa ocurre de una forma tan sutil que llega a no ser posible distinguir quien se sobrepone o quien está en primer plano.

El curioso título, “tío y tía” en italiano, aproxima, explica el compositor, a la cosmopolita São Paulo en “un CD que es un retrato de Rio de Janeiro”. “Falso Leblon”, “Lapa”, “A Cor Amarela”, “Menina da Ria”. El Caetano de la zona sur carioca huye del cliché de las odas al morro de Corcovado y la playa de Ipanema al retratar a la ciudad maravillosa desde otra óptica, igualmente usando la vieja fórmula del collage de descripciones. La propia tapa del disco refuerza esa particularidad, mostrando – a diferencia de las novelas de la Red Globo – el mar de Leblon grisáceo en un día de lluvia.

Las canciones con más influencia del Indie Rock, como “Sem Cais”, “Base de Guantánamo” y “Por Quem?”, son claros ejemplo de como la Banda Cê – Pedro Sá (guitarra), Ricardo Dias Gomes (bajo) e Marcelo Callado (batería)- tienen libre influencia en esta nueva etapa musical del artista. Esa ventajosa interacción entre Caetano y músicos jóvenes ha provocado tanto elogios para el “gran tío” como nuevas camadas de oyentes para una música que se resiste a envejecer.

Como en el disco anterior, Zii & Zie no tendrá siquiera una canción que se destaque particularmente. Ninguna va a convertirse en hit o convertirse en parte de la memoria colectiva latinoamericana como en los trabajos setentistas de Caetano. Es un álbum equilibrado y sin puntos destacados, una preferencia reciente de la crítica y al mismo tiempo una carencia frente al gran público.

¿Quién o qué quiere finalmente ser Caetano Veloso? ¿Tropicalista? ¿Cantor de Música Popular Brasilera? ¿Popstar? ¿O, como ahora, Indie? Aquel hombre de mediana edad reencarnará siempre a su gusto y voluntad. Lo único que Caetano no quiere es morir.

Jazz al por mayor

Por Vicente Grondona

Muchas veces en Métrica nos quejábamos del poco lugar que le daban en Argentina los grande sellos al jazz y a la música clásica. Afortunadamente, esta crítica cada vez tiene menos sentido en un mercado discográfico local curiosamente más vigoroso (a contramano del mundo, donde las ventas de CD´s caen año tras año),  amplio y con estándares de calidad más altos.

El extenso catálogo de compañías como Universal (que incluye al prestigioso sello Verve) es finalmente aprovechado por los directivos locales que se dieron cuenta de que existe un mercado pequeño pero ávido de estas novedades y reediciones. Y que prefiere pagar un precio razonable por un disco original  y no por una maltrecha copia bajada de Internet. Es una ecuación en donde todos ganan: la compañía editando discos con bajo costo de producción y alto margen, y los verdaderos fanáticos de la música porque acceden a discos que de otra manera tendrían que haber conseguido en copias de vinilo a precios a veces estratosféricos.

Y, nobleza obliga, Universal se coloca a la cabeza de los sellos locales que apuestan por la calidad y la diversidad musical.

Luego del éxito de los primeros cinco títulos de la interesante Serie Originals, Universal continúa editando localmente joyas del catálogo más rico de la historia del jazz, con 15 nuevos títulos que amplían el espectro desde el mítico Impulse! a todos aquellos sellos que hoy conforman el grupo Verve.

Los Verve Originals son grabaciones fundamentales -nunca antes editadas en nuestro país, algunas incluso aparecen por primera vez en CD- tanto de algunos grandes nombres del jazz como de figuras cuyo material suele ser más difícil de hallar.

Son sesiones que han sido destacadas por críticos de todo el mundo y verdaderos hallazgos, que hoy se presentan re-masterizadas, en digipacks que reproducen el arte original característico de los LPs y a un precio muy atractivo

Cubriendo un espectro estilístico muy amplio -del sonido de Nueva Orleans de Louis Armstrong al jazz-rock de los setentas de Stanley Clarke, pasando por la bossa nova de Astrud Gilberto- los Verve Originals son títulos que sin duda serán considerados imperdibles para la enorme cantidad de seguidores del género, que siempre dan la bienvenida a este tipo de ediciones respetuosas de las grabaciones históricas.

Algunos títulos destacados:

OSCAR PETERSON TRIO: ‘Plus One: Clark Terry’

Algunos solistas invitados son eclipsados por la fuerza y técnica del pianista canadiense Oscar Peterson, mientras otros consiguen equilibrarlo con su propia capacidad musical y vitruosismo. Es éste el caso del trompetista Clark Terry en esta grabación de 1964. Con el baterista Ed Thigpen y el bajista Ray Brown conformando una base de lujo, los dos solistas se expresan y complementan como dos amigos íntimos en el curso de los imperdibles blues y baladas que componen este disco.

LOUIS ARMSTRONG ‘New Orleans Nights’

Un disco publicado en los años 50 pero que nos transporta al hot jazz de los años 20. Con un sonido relajado y lleno de vitalidad, el genial Louis Armstrong junto a sus “All-Star” interpretan favoritos del ragtime como “Struttin ´With Some Barbecue”, “Basin Street Blues” y “My Bucket´s Got a Hole in It”. Algunos de los músicos que participan: Jack Teagarden (trombón); Barney Bigard (clarinete); Bud Freeman (saxo tenor) y Earl Hines (piano).

JOHN COLTRANE ‘Live At Birdland’

El genial cuarteto del saxo tenor que cambió el jazz moderno para siempre, en una de sus mejores épocas de interacción en vivo; considerado uno de los discos que mejor muestra esta etapa en la evolución de la búsqueda constante de Coltrane.: desestructuración de la melodía de la canción, terribles y complejos cambios armónicos, muchísimas notas y utilización del registro más agudo del saxo. Acompañan el trío clásico: McCoy Tyner al piano, Jimmy Garrison al contrabajo y Elvin Jones a la batería

PAUL DESMOND ‘Bridge Over Troubled Water’

Este disco es una compleja mezcla de jazz, música leve y pop, con atractivas orquestaciones (realizadas por Don Sebesky) que sirven como bases al saxo alto de Desmond y al piano eléctrico de Herbie Hancock.  A pesar de los prejuicios de los puristas,  el saxo de Desmond encuentra muchas cosas interesantes para expresar en este particular homenaje. Disco no apto para fundamentalistas del jazz.

ELLA FITZGERALD ‘Ella In Hamburg’

Una noche única de la ‘Primera Dama de la Canción’, en un concierto memorable de 1965 en la ciudad alemana de Hamburgo, recorriendo un repertorio tan variado como irresistible junto al trío del lírico pianista Tommy Flanagan (junto al bajista Keter Betts y el baterista Gus Johnson).Imperdibles las versiones de los clásicos “That Old Black Magic” y “And the Angels Sing”.

GATO BARBIERI ‘Ruby, Ruby’:

Este disco del gran saxofonista argentino fue editado en el año 1977. Posee un marcado carácter latino y baladístico, y colaboraron músicos de la talla de Herb Alpert, Lee Ritenour, Steve Gadd o Paulinho Da Costa. Cuenta con composiciones de Barbieri, Herb Alpert, Marvin Gaye y  Stevie Wonder.

STANLEY CLARKE ‘Children Of Forever’

Disco producido por Chick Corea, que participa también tocando el Fender Rhodes y el piano acústico. La banda incluía también al flautista Arthur Webb, a  Lenny White en batería y al guitarrista Pat Martino. En voces,  el inigualable Andy Bey y Dee Dee Bridgewater. Clarke interpreta tanto el bajo eléctrico como el acústico. Un excelente disco con un jazz funky,  inspirado y brillantemente interpretado.

Chris Connor

Por Jorge Velasco

Así como la recién revisitada June Christy sucedió a Anita O´Day en la orquesta de Stan Kenton, fue la propia June quien recomendó a Chris para reemplazarla a sí misma en la orquesta blanca de Stan en 1952.
Pero empecemos en Kansas City, Missouri, el 8 de noviembre de 1927 cuando nace Mary Loutsenhizer, gracias a las buenas migas de su madre Mabel con su ¿ Clyde, telegrafista y violinista, con un apellido que no iba a funcionar para una cantante. Comienza estudiando el clarinete y se lanza a cantar en el conjunto “Snowflakes”, grupo vocal de la banda Claude Thornhill, luego con el clarinetista Jerry Wald, cuyas audiciones de radio eran muy escuchadas en todo el país, no debemos dejar de lado su paso por la banda de la Universidad de Missouri, dirigida por el todavía estudiante y luego célebre trombonista, arreglista y compositor Bob Brookmeyer.

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Keith Jarrett

Por Jorge Velasco

Este músico nace en Allentown, Pennsylvania el 8 de mayo de 1945. Niño prodigio ya a los cinco años tocó en un show televisivo presentado por Paul Whiteman, de adolescente se le presentó, como a muchos de nuestros conocidos músicos, la oportunidad de estudiar con Nadia Boulanger, pero preanunciando los que serían algunos de sus rasgos de carácter, rechazó la oferta. Lo que se confirma cuando entra a Berklee, el nuevo conservatorio de jazz de Boston, donde dura sólo un año porque es expulsado (dicen las malas lenguas que fue por tocar encima de las cuerdas del piano). Poco después se muda a New York donde llama la atención ni más ni menos que de Art Blakey quien lo invita a grabar con sus Jazz Messengers. Luego sigue un largo período con el saxofonista Charles Lloyd donde conoce a alguien de mucha significación en su carrera: el baterista Jack DeJohnette. En 1970 se unen a Miles Davis y una de sus bandas de fusión más importantes.

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