Dossier: “A” de Paul Auster

Paul Auster nació en 1947 en New Jersey. Sus padres también habían  nacido en Estados Unidos, aunque la familia provenía originariamente de Europa Central. Paul Auster tuvo un temprano contacto con los libros, a partir de un tío traductor. Ya a los doce años había comenzado a escribir. Entre 1965 y 1967 estudió en la Columbia University, New York, literatura francesa, italiana e inglesa. En 1967 huyó de su país para evitar la Guerra de Vietnam, radicándose temporariamente en París, donde trabajó como traductor.

De regreso a los Estados Unidos, dado su gran interés por el cine, intentó desempeñarse en esta industria y escribió varios guiones. Como ocurre con cualquier escritor que no alcanza la fama de manera rápida, a los años formativos siguió un ciclo de duro trajín. Realizó ocasionales colaboraciones en revistas, trabajó en las primeras versiones de las que luego serían sus reconocidas novelas, se empleó en un barco petrolero, y viajó a Francia gracias a su tarea de traductor. Después de divorciarse y publicar sin éxito una novela policíaca, recibió una pequeña herencia a raíz de la muerte de su padre. Gracias a ella pudo salir de apuros económicos y encontró la tranquilidad para escribir.

En la década del ´80 comenzó a reconocerse a Auster como a un autor importante dentro de la literatura norteamericana. Su estilo es aparentemente sencillo, pero subyace en él una gran arquitectura narrativa. Su obra se encuentra fuertemente influida por la temática del azar, a la que vuelve de manera recurrente en todas sus novelas. Esta insistencia ha llevado a algunos a sostener que el autor se repite; sin embargo, la reiteración de temas también puede ser vista como un nexo entre sus obras, un elemento que le da coherencia a su producción vista en perspectiva.

Otro aspecto que hilvana sus trabajos es la presencia de personajes que aparecen en varios escritos. Un sujeto que desaparece en una historia puede reaparecer en otra, explicando un misterio que había quedado abierto. De esta manera, se crea un juego de correspondencias, espejos, y laberintos que han hecho que la narrativa de Auster sea comparada con la de Borges. El hecho de que cada novela no tenga un principio y un fin claros es lo que alimenta el fanatismo de sus lectores, que esperan un nuevo relato para cerrar incertidumbres abiertas en los anteriores.

Paul Auster es también un personaje público muy activo, y  ha militado abiertamente en contra de George Bush Jr. Entiende que Estados Unidos es un país forjado por inmigrantes, en el cual las libertades individuales y el respeto por las diferencias forman la amalgama constitutiva de la nación. Su última novela, Brooklyn Follies, describe con maestría el carácter multiétnico y abierto de Nueva York, retratando el clima imperante en esa ciudad antes del 11 de septiembre. El relato finaliza el día del atentado; por ello la pérdida de libertades a causa del Acta Patriótica y la paranoia hacia los extranjeros aparecen como debates en sordina

Bibliografía Básica

»Trilogía de Nueva York. Está compuesta por La ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada.

»En el país de las últimas cosas

»La invención de la soledad

»El palacio de la luna

»La música del azar

 »Leviatán

 »Mr. Vértigo

»Tombuctú

»El libro de las ilusiones

»La noche del oráculo

»Brooklyn Follies

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Tips para leer a Raymond Carver

Por Leonardo Casas

Raymond Carver es uno de los escritores fundantes de la literatura norteamericana actual. Para quien nunca se acercó a sus textos brindamos siete claves que ayudan a comprenderlo y leerlo.

Maestro. Anton Chejov era el ideal de Raymond Caver. Prueba de la admiración que le provocaba el dramaturgo ruso es el relato “Tres rosas amarillas”, en donde narra los últimos momentos en la vida de Chejov. Carver transforma su muerte y los instantes posteriores en un suave drama de una viuda, un joven empleado de hotel, y tres copas y un corcho que sirven de xxxx (cosas de teatro!!!!) en este notable cuento.

Editor. Gordon Lish. Se dice que parte importante de la fama lograda por Carver fue gracias a Lish, su editor. De hecho, a fines de los 80, se generó una gran polémica cuando un periodista del New York Times Magazine dijo que Lish no sólo aconsejaba a Carver, si no que rescribía gran parte de sus cuentos.

 T. La clase trabajadora fue la gran protagonista de sus relatos. Carver se sentía parte de ella. Eran narraciones de obreros, de desocupados, de amas de casa aburridas y asustadas. La diferencia con otros autores que supieron retratar la parte oscura del “American way of life”, como Steinbeck o Dos Passos, es que no siempre se cierran las historias, y no hay finales ciertos y concretos.

 Realismo. Sucio. Minimalismo. Ese fue el estilo que impuso. No eran historias grandilocuentes, sino cotidianas. Siempre terribles, pero sin necesidad de que todo quede expuesto. La falta de rumbo, de esperanzas, de paz interior, está sobrevolando cada historia, pero no en un primer plano, si no como un marco, como una presencia ominosa que se cierne sobre todos sus personajes.

 Inicio. La primera frase como piedra basal. Hablando de cómo encaraba sus cuentos, o poesías, Carver señaló que todo se basaba en la primera línea. Que la historia después podía cambiar y virar para cualquier lado, pero rara vez esa línea se modificaba, ya que de ahí había nacido ese relato.

 Cine. Short Cuts, de Robert Altman, es la película fundamental para ver a Carver en el celuloide. Conocida en Argentina como Ciudad de Ángeles, esta película coral del gran Altman entrecruzó distintas narraciones de Carver, sin seguirlas literalmente, y llevando personajes de un cuento a otro. Tim Robbins, Julianne Moore, Robert Downey Jr. y Andie MacDowell formaron parte, entre otros enormes actores, del proyecto.

 Alcohol. Como Faulkner, como Hemingway, Carver fue alcohólico durante la mayor parte de su vida, siguiendo el designio de su padre. En varios de sus cuentos, la bebida fue el núcleo de la historia. Carver dejó de beber un año antes de irse a vivir con quien fuera su última mujer, Tess Gallagher, y los últimos 10 años de su vida estuvo sobrio.

 

Los trabajos inéditos de Silvina Ocampo

Sabido es que el reconocimiento de un escritor sigue sendas azarosas. La fortuna no fue generosa, en este aspecto, con Silvina Ocampo. Doblemente opacada por su marido -Adolfo Bioy Casares- y su hermana -Victoria Ocampo- esta escritora profundamente original no ha tenido el sitial merecido en las letras argentinas. Hace unos años, la edición de los cuentos y la poesía completos de esta autora logró que nuevos lectores se acercaran a una obra tan genial como perturbadora. Silvina-OcampoLa publicación de una serie de textos desconocidos puede completar la operación de otorgarle a esta fabulosa escritora argentina el lugar que por derecho propio merece.

Uno de los textos inéditos de Silvina Ocampo aparecido hace unos años es Invenciones del recuerdo, cuadros de la infancia de la autora redactados en verso libre. Libro fantástico desde su propio título. Invenciones, porque Ocampo reconoce que es imposible reconstruir los recuerdos de la infancia sin confundirlos con aquellos pensamientos y opiniones que uno adicionó después. No obstante, lo que está perfectamente retratado es el clima de infancia. El carácter vívido y fuerte de las experiencias de los primeros años. Lo terribles e impactantes que pueden ser las imágenes y experiencias que absorbemos de niños. Al leer Invenciones del recuerdo, es  imposible que no retornen a uno un sinnúmero de recuerdos que uno creía olvidados. El poder de Silvina Ocampo no reside en narrar la infancia, sino en narrar desde la infancia. Sin perder la óptica de una niña perspicaz y curiosa. Gracias a Invenciones del recuerdo, entendemos que muchos de los originales relatos de la escritora fueron creados recurriendo a ese particular mundo que sus ojos de niña observaron. Y esas vivencias pudieron ser a veces felices y risueñas, pero en muchas oportunidades fueron perturbadoras y oscuras.

Las repeticiones y otros relatos inéditos es el otro texto de la autora aparecido recientemente. Los cuentos que aquí aparecen son similares a otros de Ocampo: siempre con un aire extraño y desconcertante. Aparecen muchos eventos que gracias a Invenciones del recuerdo podemos ubicar en la propia infancia de la autora, y entender que la singularidad de los relatos está dada por el punto de vista: el de una niñez demasiado lúcida. También aparecen noviazgos curiosos, juguetes perversos, y toda una galería de situaciones entre cómicas y dramáticas propias de la escritora. Los cuentos se encuentran muy trabajados y afinados, por lo que no parece tratarse de material descartado por la propia autora -como ocurre muchas veces con las ediciones póstumas- sino simplemente de trabajos que Ocampo no organizó para su publicación.

Pero lo mejor del libro son, sin duda, las dos novelas cortas incluidas al final del volumen. Tanto El vidente como La joya de la familia son relatos protagonizados por niños especiales, con un aura demoníaca. En El vidente, Jacinto es un niño marcado por la triple desgracia de su ceguera, la muerte de su madre, y la extraña desaparición de vecinos en el paraje rural que habita. El chico parece tener dotes de videncia, o tal vez, poder para desencadenar los eventos que imagina.. Entre tanto, Nardo -protagonista de La joya de la familia– es el más pequeño de un extenso y curioso clan familiar. Desde pequeño muestra características peculiares, relacionadas con una capacidad para enfermar o sanar plantas, animales y personas y una propensión a la maldad. Ambos escritos son estupendos y cautivantes, mostrando la capacidad de Ocampo para los relatos de largo aliento, en los que no se pierde la atmósfera opresiva y extraña, pero los personajes ganan profundidad psicológica

 

Más sobre Silvina Ocampo: http://www.educ.ar/recursos/ver?rec_id=109330

Lectomanía

Por Jorge Velasco


Para la Dra. Rosa Perel


Un relato

Yo era apenas un estudiante cuando tomaba el colectivo desde La Plata y cuarenta y cinco minutos después, con suerte, me hallaba frente al Hospicio de Melchor Romero. Mientras cruzaba los pabellones me  sentía inmerso en un viaje al pasado en “Stultifera Navis”, mirando por los ojos de Pinel y Clerembault, de Kraepelin y de Charcot. Sí, estaba en Charenton y la escenografía era la que proponía el Divino Marqués, o si prefieren, para ubicarse, lean el comienzo de “El pabellón número 6” de Anton Chejov. Todo esto con un sentimiento muy parecido al que experimenté en los días previos a entrar a la residencia cuando visitando otros hospicios como el Moyano y el Borda, pensaba extasiado y locamente “Yo quiero estar acá”.  Y allí estuve pero eso será otra narración. Por ahora estoy entrando al aula y el Dr. Ciafardo, titular de la Cátedra de Psiquiatría de la UNLP,  está sentado detrás de su escritorio ubicando  sobre el mismo su reloj de bolsillo extraído de su pulcro chaleco. Eran épocas en las que las llamadas “Mostración de pacientes” era una práctica habitual.  Ya culminaba la hora y su entrevista en el estrado. Se trataba de un paciente con un delirio celotípico, éste se retira y el maestro, casi como para sí mismo, murmura: “Este hombre padece los dos males”. Me permitió escucharlo el hecho que era uno de los pocos alcahuetes que nos sentábamos  en primera fila. Ese día descubrí que la realidad no es lo obvio. El paciente: un delirio celotípico;  al hombre le ponían los cuernos.

Ese día, el maestro había actuado convocando a Heidegger, con la sagacidad de los poetas para revelar el ser.

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Aharon Appelfeld: Badenheim 1939, Losada.

Brillante parábola sobre el nazismo

La historia personal de Aharon Appelfeld es dramática: niño de familia judía que es trasladado a un gueto, luego a un campo de concentración, presencia el asesinato de sus padres, logra escapar y vive oculto durante la guerra, para trasladarse a Israel y tomar la profesión de escritor. Estas vicisitudes son contadas en el fantástico prólogo del libro, que consiste en una entrevista realizada por Philip Roth. Esta charla, en el apacible hogar del ya anciano Appelfeld sirve para explicar la temática y las peculiaridades de un libro como Badenheim 1939.

Es un breve relato que cuenta cómo comienza la segregación y el planeamiento del progrom judío en un pequeño pueblo. Roth y Appelfeld dialogan sobre la candidez del pueblo judío, la extrañeza que produce la mansedumbre con que se dejaron llevar a la muerte. Y visto en una diminuta localidad integrada, sin problemas de racismo ni separatismo previos, esa política irracional y la tranquilidad con que los judíos la aceptaron son resaltadas en su absurdo. Seguir leyendo “Aharon Appelfeld: Badenheim 1939, Losada.”

Sándor Márai: La hermana, Salamandra

Dolor y destino

“… en el destino de una sola persona la fatalidad puede condensarse con la misma intensidad que en el de pueblos enteros.”

En El último encuentro Márai nos retrata la ordenada vida de un juez, que debe llevar una causa de divorcio que lo conmociona. El marido, un médico prestigioso a quien conoció en su juventud, irrumpe en su casa a medianoche para contarle la desdichada historia de un amor contrariado. El médico narrará su vida hasta la madrugada siguiente, y su voz se transformará en el centro de la novela, creando una historia dentro de la historia que uno no puede dejar de leer de un tirón.

En su siguiente trabajo, y el último del escritor húngaro antes de exiliarse en Estados Unidos a causa de la ocupación soviética de su país, utiliza un recurso similar. Un escritor se encuentra en un hotel de montaña con un famoso pianista misteriosamente desaparecido de la escena artística. Una extraña y dolorosa situación vivida en el hotel induce al pianista a franquearse con el escritor, contándole íntimos y dolorosos detalles sobre la enfermedad que lo obligara a abandonar la música. Años más tarde el escritor recibe un legado: un curioso escrito en el que el pianista cuenta su historia. Este relato en primera persona es el corazón de la novela de Márai.Z. es un famoso compositor y pianista en el apogeo de su perfeccionamiento y de su fama. Decide, en medio de la guerra, realizar una gira por Italia, que paralelamente le sirve para alejarse de una relación enfermiza con la mujer de un amigo. Pero luego de su primer concierto enferma gravemente, y entonces el relato se transforma en una lúcida y desgarradora narración sobre la enfermedad, el dolor, el efecto de los fármacos (especialmente la morfina), la función de los médicos y las enfermeras. Pero sobre todo, se refiere a la relación entre la enfermedad y Dios, a dónde anida la voluntad de vivir, a lo determinantes que pueden ser los estados psicológicos y a cómo un pequeño gesto puede salvarnos la vida. Z. se cura, pero la parálisis de dos dedos lo alejan definitivamente del piano.

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Tips para leer a Juan Carlos Onetti

Seis claves que ayudan a comprenderlo

Por Fernando Cermelo

Originalidad. Onetti es uno de los escritores más originales de la lengua española. Su originalidad se debe en parte a la modulación de las frases, a los recursos poéticos que usa en la prosa, y sobre todo a la actitud frente a la figura del escritor comprometido socialmente. En una entrevista comparó su forma de escribir en oposición a la de Vargas Llosa. Para ambos, la escritura era como una mujer, pero mientras que para Vargas Llosa era una esposa, con quien cumplía una serie de responsabilidades y compromisos, para Onetti era una amante: lo impulsaba el deseo, los caprichos, la ausencia de planes u objetivos.

Novela: El astillero es la novela por la que se podría entrar al universo de Onetti: largas frases laberínticas, progresivo aislamiento de la realidad inmediata del lector para ingresar en otra realidad, llena de imágenes (algunas terribles), de tramas complejas, de cosas no dichas, fatales. La novela no cuenta sólo una historia, sino que cuenta la invención misma de una historia que adquirirá otros perfiles a lo largo de toda la obra del escritor. La novela habla de su propia naturaleza y todas las novelas de Onetti se refieren a las mismas obsesiones y tal vez a una única y gran historia.

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James Salter: La última noche.

James Salter es uno de los principales referentes de la literatura realista norteamericana, pese a las muchas rarezas de su biografía. En primer lugar, en lugar de haber estudiado Letras o alguna ciencia social, Salter estudió Ingeniería. En segundo lugar, fue miembro de la Fuerza Aérea y combatió en Corea, dedicándose a la escritura tardíamente. Además, en cincuenta años de carrera sólo publicó siete libros; es por ello que la aparición de La última noche en el 2005 fue un verdadero acontecimiento literario, ya que el último libro editado por Salter databa de 1988.
En diez relatos magistrales Salter aborda aquellos temas que lo transforman en uno de los popes del realismo sucio: amor y desamor, lealtad y traición, vida familiar y soledad, todos mostrados a partir de las experiencias de hombres comunes.
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Gerry Mulligan: “Pleyel Concert, Vol I”.

Gerald Joseph “Gerry” Mulligan nació en New York el 6 de abril de 1927 y se nos fue el 20 de enero de 1996 en Darien, Conecticut. Es mi saxo barítono favorito y el más famoso de ese instrumento en la historia del jazz, historia que lo tiene como protagonista de excepción desde su famoso cuarteto sin piano junto a Chet Baker hasta sus maravillosos discos con Big Bands, con arreglos que nos siguen sorprendiendo cada vez que los escuchamos. Fue otro de los mentores, junto a Gil Evans y Miles Davis, de “The birth of the Cool”. Inolvidable su encuentro con nuestro Astor Piazzolla.
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Mary Lou Williams: “The London Sessions”.

Maravillosa oportunidad para escuchar a una de las mujeres más importantes de las tres primeras décadas del jazz, aunque sería injusto reducirla e ese lapso cuando el mismísimo Duke Ellington en sus memorias la califica como una contemporánea perpetua.
Nacida como Mary Elfrieda Scruggs, el 8 de mayo de 1910 en Atlanta, se cría y educa en Pittsburg, ciudad de pianistas (Earl Hines, Errol Gardner, Billy Strayhorn, Dodo Marmarosa, Ahmad Jamal y Horace Parlant) iniciando su carrera musical casi desde su niñez.
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