Recomendado Métrica: Chico César, “Cantos e encontros de uns tempos pra cá”

Las analogías futbolísticas aplicadas al arte (o a cualquier otra disciplina) suelen ser absurdas puesto que considerar al arte como una competencia con ganadores y perdedores no resiste el menor análisis.

Pero déjenme caer en la tentación del absurdo y sostener que el campeonato de música popular del Mercosur está siendo ganado por Brasil, y por diferencia abrumadora. Desde Piazzolla no han existido grandes renovaciones en la música popular de nuestro país, con honrosas excepciones como la de Liliana Herrero en folklore.

Sin duda Chico César es uno de esos intérpretes-compositores que ofrece el Brasil, como Caetano Veloso, Marisa Monte, Arnaldo Antunes y una larga lista , que renuevan y enriquecen el lenguaje de la música popular brasileña y sorprenden en cada nuevo disco con sonoridades, arreglos y canciones que no suenan a nada escuchado anteriormente.

El último CD de Chico, “De uns tempos pra cá” nos había conmovido con sus brillantes arreglos camarísticos, el original acompañamiento del quinteto Paraíba y las particulares versiones de temas como “Calice” y “Les Feuilles Mortes”, de Kosma y Prevert.

Ahora el excelente sello Random lanza en la Argentina el primer DVD de Chico César, grabado en vivo junto al quinteto Paraíba, en el auditorio Ibirapuera de San Pablo.

Con una gran parte del repertorio extraído del último CD, Chico vuelve a renovarse haciendo versiones que suenan muy distintas a las del disco pero que no pierden en absoluto ese sentido camarístico y agreste. Una música universal pero repleta de referencias regionales específicas. Y una de las razones de esa rica combinación es el entendimiento que existe entre el Quinteto y Chico César (nacido, claro está, en Paraíba). Él mismo lo aclara en una entrevista:

“Tanto yo, como los músicos del Paraíba estamos hechos de la misma ‘carne’, las mismas alegrías y dolores. Bebemos de la música de Bach y Piazzolla, del dolor de los negros africanos y de los indios latinoamericanos”.

Durante el show, el mundialmente reconocido Quinteto Paraíba no es un simple acompañante, sino un conjunto protagonista que claramente siente y disfruta lo que está tocando. De ese modo lleva a las últimas consecuencias el llamado Arte Amorial (que proponía un viaje que integre las culturas brasileñas con el resto del mundo). Los aires y sonoridades de cámara se complementan con la presencia de Simone Soul (percusión y voz), y Simone Julian (flautas y voz). Una original combinación de instrumentos para un recital brillante y sumamente inspirado. La escenografía es despojada y sutil, siendo la música la protagonista absoluta del show.

Los extras del DVD tienen algunos invitados de lujo, que cantan junto a Chico César y su guitarra: Maria Bethânia (que interpreta “A força que nunca seca” y “Onde estará o meu amor”, músicas del compositor grabadas por la cantante), Ana Carolina, Chico Pinheiro y Vange Miliet. También podemos ver un documental sobre el show y el videoclip de “Uns tempos pra cá”.

Cuando uno termina de ver el show, cabe preguntarse con cuánta frecuencia puede verse alguna interpretación o puesta en escena similar…

 

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Novedad: Lonnie Smith: ” Evolution”

Lonnie Smith lanzó su primer álbum Blue Note en 45 años , y se llama “Evolution” . El álbum marca el regreso del legendario maestro del órgano Hammond-3 B en el sello donde por primera vez se hizo un nombre por sí mismo en la década de 1960, primero como acompañante del  saxofonista Lou Donaldson en los álbumes incluyendo Alligator Bogaloo, y poco después como líder con sus propios clásicos del alma del jazz como Think! y Turning Point .

Los invitados especiales en Evolution incluyen al pianista Robert Glasper y el saxofonista Joe Lovano , que hizo su propio debut registrado como acompañante en el álbum de 1975 de Smith Afrodesia .

 

Palabras instrumentales, momentos robados

Por Agustín Martiré

En la presentación de Palimpsestos, la indispensable antología de escritos del compositor argentino Mauricio Kagel publicada en 2011 por la editorial Caja Negra, la compiladora Carla Imbrogno abre el libro con una cita del músico, que en un libro propio aparecido originalmente en alemán, se interrogaba: “¿Por qué escriben los compositores? ¿Acaso la música no les es suficiente?”. Buenas preguntas, a las que él mismo se respondía haciéndose eco a su vez de una frase del escritor francés Paul Valéry: “Todas las artes viven de palabras”.

Si bien escribir sobre música, quizás la más abstracta de las creaciones humanas, siempre plantea un riesgo, cuando es el artista quién se vale del lenguaje escrito para explicar su trabajo resulta un ejercicio más que interesante. Y cuando decide hacerlo en las notas que acompañan una grabación o el programa de un concierto, como una necesidad de comentar lo que nos entrega en tanto oyentes, tomamos real dimensión de por qué, volviendo a Kagel, podemos entender que “para un compositor, los textos son pretextos para crear un contexto”.

La práctica de incluir notas referidas a la música grabada que vamos a escuchar es una tradición prácticamente ineludible en los álbumes históricos del jazz, casi tan necesaria como los créditos que dan cuenta -con mayor o menor detalle- de los participantes de las sesiones en las que se registró. Pero no era en estos casos lo más usual que el propio creador musical fuera además el autor de las mentadas liner notes, que muchas veces estaban a cargo de críticos, periodistas, productores o ingenieros de sonido. Hay varias excepciones, claro. Entre los discos que reúnen esa condición dual en la que los intérpretes además recurren a la palabra escrita para echar luz sobre la materia sonora, se destacan un par de placas de principios de la década del 60’, época de verdaderos cambios revolucionarios en la música afroamericana, que acompasaban la lucha del movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos.

La breve enumeración de clásicos del llamado jazz moderno que sigue representa, por supuesto, un recorte arbitrario, simplemente por el sencillo hecho de que todo Menú implica una selección personal.

El irrepetible Kind Of Blue de Miles Davis (grabado y editado en 1959), en rigor incluía notas redactadas por el genial pianista de las sesiones, Bill Evans; pero teniendo en cuenta que se lo considera el coautor intelectual del concepto modal del álbum y que para muchos –incluyendo al baterista del sexteto, Jimmy Cobb- es tan responsable como el trompetista de la atmósfera del disco, su pluma vale como muestra de la idea kageliana de la imposibilidad de prescindir de la palabra escrita. El paralelo que Evans traza al inicio de su texto entre una forma de pintura japonesa de un trazo único y el arte de la improvisación, constituye quizás uno de los ejemplos más famosos de un músico de jazz explicando su metier.

Grabado también en los primeros meses de 1959 pero editado un año después, el expansivo LP Blues & Roots de Charlie Mingus presentaba en su contratapa palabras del contrabajista recogidas por Diane Dorr-Doryneck. En esas líneas Mingus relataba el génesis de este disco a partir de una sugerencia del productor y alma mater del sello Atlantic, Nesuhi Ertegun, y explicaba su método de trabajo con el nutrido grupo de músicos junto a los que cristalizaba su particular visión del blues: “quería que ellos aprendieran la música y que estuviera en sus oídos más que en papel, para que tocaran las partes compuestas con tanta espontaneidad y soul con la que tocarían un solo”.

Finalmente, otro álbum que también incluía en su título al blues -la música negra que está como ninguna otra en el ADN jazzero-, The Blues And The Abstract Truth de Oliver Nelson, el que nos presenta un nuevo ejemplo por demás elocuente de palabras instrumentales. Registrado hace ya más de 51 años, más precisamente el 23 de febrero de 1961, a lo largo de una sola sesión en los estudios del reconocido ingeniero Rudy Van Gelder en Englewood Cliffs (Nueva Jersey), el álbum fue editado en agosto con las completas notas del propio compositor, arreglador y saxofonista en el interior de esa lujosa presentación de distintivos colores negro y naranja que sería marca registrada del revolucionario sello Impulse!. Se trató del quinto álbum editado bajo la entonces novedosa etiqueta y le proporcionó a su mentor, el productor Creed Taylor, su segundo gran éxito masivo luego de Mint Julep de Ray Charles, con la genial Stolen Moments, primera de las seis composiciones originales de Nelson que integran el disco. La sola inclusión de, en palabras del propio Nelson, esta “composición de 16 compases derivada de un blues en Do menor” que se convertiría en un clásico definiendo el sonido de toda una era, ya hace de éste un disco imprescindible. Un tema de estructura delicada (“la tonada consiste en tres ideas melódicas que extienden la forma básica del blues“, Nelson dixit) en el que la armonía a tres voces de los saxos arropa la línea de la trompeta y exhibe una serie de solos de antología en la que cada uno de los horns y un pianista que ha hecho escuela como Evans despliegan sus personalidades. A la indudable belleza atemporal de la introspectiva Stolen Moments se suman el swing descorazonado del tema más puramente blusero, Yearnin’, las extrañas pero atractivas ideas melódicas que moldean Cascades, la extrema originalidad de las voces que dialogan en estéreo por los registros alto y bajo en la particular forma de llamada-respuesta de Hoe-Down, el tono más oscuro de Teenie’s Blues (en el que Dolphy despliega su distintiva voz con fraseos fracturados pero siempre coherentes), y el aire hard bopper de Butch & Butch.

Pero Oliver -una auténtica rara avis en el mundo del jazz, más reconocido en retrospectiva como arreglador y director de big bands que como instrumentista o líder de combos pequeños-, no sólo se luce aquí con la originalidad de sus temas y las precisas explicaciones escritas de la perfecta arquitectura subyacente a cada una, sino por su habilidad para reunir en esta grabación a un sexteto de nivel excepcional. Bill Evans al piano y el excepcional contrabajista Paul Chambers eran piezas claves -como lo fueron en el disco más vendedor de Miles citado antes-, en una sección rítmica que se completaba con el siempre ubicuo Roy Haynes en batería; junto a Nelson, que alternaba entre saxos alto y tenor, llevaban las voces cantantes en los vientos el inimitable multiinstrumentista Eric Dolphy (saxo alto y flauta), y el joven virtuoso trompetista Freddie Hubbard; el combo se ampliaba con la inclusión de George Barrow en el registro grave de su saxo barítono, cuyas intervenciones son destacadas cerrando el texto Nelson, que luego de “sacarse el sombrero” para agradecer el talento de cada uno de los músicos, elogia la “precisión y devoción” con que Barrow ejecutó sus partes más allá de tener solo “un rol de apoyo”. Todo un gentleman y un ejemplar líder motivador.

Además de los conceptos centrales que Nelson expone en sus comentarios, también son muy interesantes las observaciones y anécdotas con respecto al álbum contadas por Creed Taylor que recoge el reconocido autor Ashley Kahn en el libro que relata la historia de Impulse! Records, El Sello Que Coltrane Impulsó, editado en español por Global Rhythm. Allí nos enteramos, por ejemplo, de que en realidad fue el productor quién acuñó el críptico pero exitoso título que refleja el hilo conductor del disco, The Blues And the Abstract Truth; que él no solo admiraba a Nelson por su trabajo, elocuencia y formación académica, sino que además compartían la afición por los trenes en miniatura; y que más allá del shock inicial que significó escuchar la música angular de Oliver en el estudio y dudar de cómo sería recibida por la gente, en realidad entendió el proyecto cuando lo fue escuchando más tarde. También son esclarecedoras las declaraciones de Hubbard, que entre otras cosas recuerda que las armonizaciones le parecían “de otro mundo” y revela cómo Nelson tomaba frases y fragmentos -incluso inspirados por otros músicos- que parecían fuera de contexto y las resignificaba en su trabajo como compositor. Por ese entonces artista exclusivo de la casa Prestige que grabó este disco para Impulse! por cortesía de la misma, como se consigna mediante un curioso asterisco en la que finalmente fue la tapa (ya que el diseñador Pete Turner había propuesto otra sin la fotografía del rostro del líder), Nelson es elocuente sobre este tema en el texto del álbum: “las composiciones de esta grabación presentan una fase de mi desarrollo hasta el tiempo presente como escritor de jazz…y quizás puedan echar algo de luz sobre el tema de hacia dónde me gustaría ir como compositor y arreglador en el idioma del jazz”. Pero es sin dudas en el anteúltimo párrafo donde Nelson se mete en la médula de la cuestión, al explicar su búsqueda de una propia voz como instrumentista, que ya creía tener cuando llegó a Nueva York en 1959 desde su St. Louis natal. Pronto entró en crisis y comenzó a buscar ese discurso musical personal bajo la influencia de los dos colosos del saxo tenor, John Coltrane y Sonny Rollins. Viene luego la revelación final, cuando confiesa que no ha sido sino hasta el preciso momento de grabar este disco que “me di cuenta de que tendría que ser honesto conmigo mismo, tocar y escribir lo que yo pienso que es vital y, más que nada, encontrar mi propia personalidad e identidad”.

El éxito del álbum en las emisoras radiales del género e incluso en otras más pop hicieron que Oliver Nelson no siempre pudiera seguir ese camino: el álbum que lo inmortalizó fue el mismo que definió su carrera hacia un crossover -salto de un artista desde un lugar más periférico a ser reconocido por el gran público, incorporando elementos más comerciales a su estilo-, trabajando a partir de 1967 como arreglista en Hollywood, donde su talento tan especial pareció ir esfumándose. Momentos robados.

 

 

 

Reedición: Bruce Springsteen: ” The Ties That Bind: The River Collection”

Columbia Records publicó  ‘The Ties That Bind: The River Collection’ de Bruce Springsteen el 4 de diciembre. Una mirada exhaustiva a la época de ‘The River,’ la caja contiene 52 temas en 4CD con una gran cantidad de material inédito, y 4 horas de vídeo con imágenes nunca vistas en 3 DVD. Está compuesto por el doble álbum original ‘The River’, el lanzamiento oficial de ‘The River: Single Album´, un CD de tomas descartadas de estudio de 1979/80; una película de dos DVD con imágenes inéditas y recientemente editadas del famoso concierto de Springsteen en Tempe, Arizona, de las que mucho se ha hablado pero que nunca se han visto; material visual de ensayos durante las giras y un nuevo documental “The Ties That Bind” sobre ‘The River’. Además, incluye un libro de gran formato en tapa dura con 200 fotos raras e inéditas, y material con un nuevo texto de Mikal Gilmore.

‘The River,’ -2CD recientemente remasterizado- fue el quinto álbum de Springsteen, se publicó el 17 de Octubre de 1980 como un álbum doble y alcanzó el #1 en la lista Billboard 200 en EEUU. En sus notas, Gilmore declara a ‘The River’ el “álbum esencial de Sprinsteen; [el] punto fundamental entre la conmoción ambiciosa que lo había precedido y los motines musicales concisos, y la a veces aterradora narración, que siguió luego.”

‘The River: Single Album’ es el álbum de 10 pistas que Springsteen grabó en 1979 como continuación a su álbum de 1978 ‘Darkness On The Edge Of Town’ pero que nunca publicó. “Las canciones carecían del tipo de unidad e intensidad conceptual que yo quería en mi música. Así que volvimos al estudio,” escribió en el libro de fotos/letras “Songs.” Las primeras sesiones marcaron el comienzo de un largo y prolífico viaje de 18 meses durante los cuales escribió y grabó. Siete de los 10 títulos en ‘The River: Single Album’ eventualmente aparecieron en ‘The River,’ algunos con letras y arreglos distintos, con tomas descartadas como “Cindy” y una versión rockabilly “You Can Look (But You Better Not Touch)” nunca antes publicada. Ahora, por primera vez, ‘The River: Single Album’ estará disponible de forma oficial.

El cuarto CD que contiene esta caja es ‘The River: Outtakes,’ que incluye las sesiones completas de ‘The River’ en 1979 y 1980 e ilustran la profundidad y variedad del trabajo de Springsteen durante este periodo. Once de las canciones son rarezas nunca antes publicadas, y que en su mayoría son completamente desconocidas para los fans, quienes por mucho tiempo han considerado las tomas descartadas de Springsteen como preciados secretos. Las once tomas descartadas nunca antes escuchadas (“Record One”) fueron mezcladas por Bob Clearmountain y masterizadas por Bob Ludwig. Otras once tomas descartadas (“Record Two”) proceden de la caja ’Tracks’ y ‘Essentials’ y se recogen aquí para mantenerlas juntas.

Nuevo Lanzamiento: “The Last Word: Warner Bros Years” – Miles Davis

Miles Davis es grande como el océano. Música dentro de la música, Miles ha llegado más lejos que nadie y ha cambiado el rumbo del jazz en una exploración artística continúa. Esta caja contiene todos sus discos con Warner Bros y un directo grabado en Niza (Francia) en 1986. La producción de Miles en Warner incluye discos cumbre como ”Tutu”, ”Doo-Bop”, el directo ”Live around the world” o el concierto que grabó en el festival de jazz de Montreaux con Quincy Jones. El box set contiene 8 discos remasterizados,

 

Les recordamos que está disponible la remera homenaje a Miles:

 http://www.metricastore.com/producto/1396/miles-davis

Pueden escuchar la caja completa en Spotify:

Nuevo Lanzamiento: 10 Years Solo Live, de Brad Mehldau

8159IKGx8oL._SX425_El pianista contemporáneo de jazz más importante, publica una retrospectiva que resume su última década como solista en directo. ’10 Years Solo Live’ es un cuádruple CD con un repertorio perteneciente a 19 recitales distintos y comisariado por el propio músico, que ha sido dividido en 4 sets: Dark/Light, The Concert, Intermezzo/Rückblick y E Minor/E Major.

Bien conocido por el público ajeno al mundo del jazz (gracias a su empeño en aportar nueva luz a clásicos contemporáneos del pop) e igualmente consolidado como referente de la escena más academicista, Brad Mehldau ha publicado 20 álbumes como solista (incl. combos), 15 a medias con otros artistas, 5 bandas sonoras y 8 como músico de sesión. Tras 25 años sobre los escenarios, este nuevo álbum no solo cumple una función documental (con más de 300 minutos de música inédita), sino que supone la rúbrica más pura de entre todas sus facetas posibles: Solo y en directo. Por razones obvias (Brahms, John Coltrane, clásicos de Broadway, The Beatles, Pink Floyd, Nirvana, Jeff Buckley, Radiohead, Sufjan Stevens….), el extenso tracklist es absolutamente fascinante.

Pueden escuchar el disco completo en Spotify:

Disco Recomendado: “Samba Meu” de Maria Rita

Maria Rita – Samba Meu (2007)
por María Angela Pucharelli

7aa8c223bc0ea35c51ee5368194bda83ba548407Quien apareció como una promesa hija de una gran estrella para no dejarnos huérfanos, comfirmó las evidencias y mostró luz propia.
Es así que Maria Rita se destaca cada vez más en la escena musical de Brasil y demuestra que vino para quedarse. Hija de Elis Regina y César Camargo Mariano la intérprete revela en cada lanzamiento una fuerte personalidad y un gran talento.
Los discos “Maria Rita” (2004) y “Segundo” (2005), reflejaban una atmósfera intimista, mientras que en su tercer álbum “Samba Meu” (2007), producido por Leandro Sapucahy y co-producido por la cantante, podemos percibir no sólo la versatilidad de Maria Rita, que viene flirteando con el samba desde el primer disco, pero principalmente una ruptura de su imagen de diva intocable. Imagen causada, según sus propias palabras, por proceder de una familia totalmente musical.
En “Samba Meu” Maria Rita, sin mayores pretensiones, quiere solamente cantar su amor por el samba.
No es sólo el cambio de repertorio que ocurre en este momento de la vida de la cantante, ya que ha decidido cambiar São Paulo por Rio de Janeiro. Tal vez “Samba Meu” expresa en cierto modo una renovación en todos los aspectos, con nuevas posibilidades y transformaciones: con seguridad la hija de “Pimentinha” * es una mujer con pimienta.
La canción “Ta Perdoado” (composición de Arlindo Cruz dedicada a Maria Rita) es actualmente una de las más difundidas en las radios de Brasil, tal vez porque más allá de su ritmo contagioso habla inevitablemente de la pasión, los planes y los pequeños detalles que conforman una relación, además del perdón, cuestiones siempre presente en la vida de pareja,.
Maria Rita en “Samba Meu” es sin duda una excelente elección para cualquiera que gusta del samba. Uno podrá oir y sentirse en Lapa, el reducto de los mejores sambas de Rio de Janeiro.

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Para aquellos suscriptos a Spotify, pueden escuchar el disco acá:

Dos recomendaciones de discos: Toots Thielemans y Ax/Ziegler

Toots Thielemans: “One more for the road”

Sello: Universal

El gran armoniquista belga Toots Thielemans es, con 93  años de intensa y creativa vida, una leyenda viviente.

Thielemans logró, con un sonido prístino, natural e intimista, llevar un instrumento generalmente relegado en el jazz a una posición de protagonismo que sólo encontramos en la música blues.

Calificado por el mismo Quincy Jones como “uno de los más grandes músicos de nuestro tiempo”, Toots ha tocado en las ligas mayores del jazz: Bill Evans,  George Shearing, Jaco Pastorius, Ella Fitzgerald, entre otros.

Su vitalidad se demuestra en este disco que homenajea al genial Harold Arlen (1905-1986), compositor americano que , con un nombre menos conocido que el de Cole Porter y George Gershwin,  fuera el autor de bellísimas melodías como “Somewhere over the rainbow” y “I´ve got the world on a string”.

Los cien años del nacimiento de Arlen fueron la excusa para que Toots Thielemans se asociara a su habitual colaborador, el pianista Kenny Werner, y a un seleccionado de jóvenes y excelentes cantantes como Jamie Cullum, Lizz Wright, Madeleine Peyroux,y Laura Fygi.

El resultado es un  disco donde el juego de las voces y el sonido de la armónica se conjugan para una bellísima relectura de melodías que ya son parte de un legado musical que emociona y sorprende, a pesar de su carácter de clásico indiscutible.

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Emanuel Ax – Pablo Ziegler: “Los tangueros”

Comparar a Astor Piazzola con músicos de la talla de Gershwin o Ellington no es un capricho. Su capacidad para utilizar los ritmos y melodías del tango y combinarlos con armonías y recursos de la música clásica moderna llevaron a que Piazzolla haya creado un género musical que no encaja en ninguna categoría previa.

El carácter universal  de su música ha llevado que cada año surjan músicos de los más variados orígenes, tanto musical como geográfico, que homenajean su figura interpretando sus obras. Para nombrar algunos: Yo-Yo-Ma, Al Di Meola, Kronos Quartet, Gidon Kremer, Daniel Barenboim….

El gran pianista clásico Emanuel Ax es uno de los tantos que descubrieron la figura de Piazzola y se enamoraron de su música. La formación musical del gran Astor convierten a su música en un objeto de deseo para la mayoría de los músicos clásicos: la sensualidad  y el ritmo del tango se combinan con arreglos que coquetean tanto con el jazz como con la música clásica.

Para lograr este inspirado y respetuoso homenaje, Ax se asoció al gran pianista Pablo Ziegler, que fuera miembro del quinteto de Piazzola durante casi diez años. Si bien los dos pianos no pueden recrear los timbres de un quinteto, los excelentes arreglos y la impecable ejecución hacen de éste uno de los más originales y atractivos homenajes al gran Astor Piazzolla.

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Viva Elis (Lembranças do Porto Alegre)

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Por Jorge Velasco

Llegué a Porto Alegre pensando en otra cosa. Ubicado en el Centro Histórico de la ciudad salí a media tarde a caminar con unos colegas, en unos minutos llegamos a la Plaza 15 de Noviembre y nos metimos en el pintoresco Mercado Público, que me hizo recordar el antiguo Abasto antes del Shopping; es el mercado de las especias y punto de encuentro de esta particular ciudad, que me hizo pensar una reflexión de Vitor Ramil, que este es otro Brasil. Continuamos caminando hasta la Plaza de Alfandega, donde se encuentra el Museo de Arte de Río Grande do Sul, que no contaba con su muestra habitual, ya que presentaba una exposición de arte contemporáneo. Volvimos para tomar la Rua dos Andradas donde compré algunos discos recién editados, y seguimos rumbo al Estuario do Guaiba. Ya se hacía de noche y yo me sentía un poco inseguro (una sensación), pero mis acompañantes, mas valientes que yo, insistieron así que yo me encomendé frente a la impresionante Igreja Nossa Senhora das Dores; y así arribamos a la Av. Presidente Joao Goulart y en pleno crepúsculo se alzaba la imponente Usina del Gasómetro iluminada su entrada por una gigantografía con la leyenda “Viva Elis” y fotos de la inolvidable.

Cruzamos la avenida e ingresamos a esta antigua planta de gas, hoy reconvertida en un museo de tres plantas que funciona como Centro Cultural con una superficie de 18.000 m², con sala de exposiciones, biblioteca y cine. En la planta baja, un laberinto de paneles que relataban en fotos la vida de Elis, decenas de equipos individuales de audio-video con toda su discografía, vestidos usados por la artista a lo largo de su carrera y por último una pequeña sala también en laberinto que dada la hora disfrutamos a solas de un original video con los momentos, frases y canciones emblemáticas con un final a capella de Fascinación, esa maravillosa canción de moda de los 50s, a raíz de formar parte de la banda de sonido de Amor en la Tarde, film de 1957 del gran Billy Wilder con Audrey Hepburn, Gary Cooper y Maurice Chevalier, que si mal no recuerdo era cantada por Connie Francis. Así salí canturreando fascinado y preguntando a las chicas del museo a que se debía esta muestra, y allí además de darme un sticker de recuerdo me informaron que se conmemoraban los treinta años de la muerte de la cantante, una de las mas importantes, no solo de Brasil, sino de ese rico conjunto de voces populares imprescindibles que van de Edith Piaf a Mercedes Sosa, o de Ella Fitzgerald a Violeta Parra. Elis tiene lugar en ese paraíso, que siempre imagino, de todas las voces y del inmenso tesoro de la música de los pueblos.

Nacida en la capital gaucha el 17 de marzo de 1945, con apenas 20 años se hace cargo en Rio de Janeiro, del programa de TV que es el testimonio de la edad de oro de la M.P.B. (Música Popular Brasileña). Escribe Caetano Veloso en su notable libro Verdad Tropical “… con Elis el drama y los grandes gestos volvían a la M.P.B. a través de la televisión” “… Tenía una voz limpia y brillante y su seguridad en términos musicales era impresionante”. En ese programa actuó junto Dorival Caymmi, Baden Powell, Jair Rodrigues, Elsa Soares, Rosinha da Valença, Wilson Simonal, Hermeto Pascoal y el Zimbo Trío, entre tantos. Preservo como una joya los tres CDs de No Fino da Bossa, que así se titulaba el programa. Que por otra parte fue punto de partida para los jóvenes talentosos que hoy son los grandes de la música brasileña, el nombrado Caetano, Chico Buarque, Milton Nascimento, y el futuro ministro de cultura Gilberto Gil, que como cuenta la propia Elis, este magnífico autor y cantante, pudo dejar su trabajo de vender jabones para mantener a su familia y empezar a ser quien es. Así también fue beneficiado por la curiosidad, generosidad y visión de Elis, un jovencísimo Edu Lobo que quedó consagrado por la impactante versión de Arrastrao que realizó la cantante.

Dentro de la compleja discografia de Elis, de los cuales unos diez llevan el mismo titulo: Elis. Pero claro entre ellos se encuentran Falso Brillante, Essa Mulher y por supuesto la joya de la corona Elis y Tom.

Pequeña, bella y temperamental, su apodo más conocido: Pimentinha, lo dice todo.

Cualquiera puede consultar su biografía. Yo solo quiero destacar que su voz apasionada es la antítesis del susurro suave de la bossa. Verla nos produce la contradicción, de una actitud expansiva y risueña, con un costado oscuro y dramático que la convierte en una versión latina de Billie Holiday.

“Cantar es como un sacerdocio”; “La música es mi brazo, mi motor, mi combustible y soledad”; “Entre la espada y la pared, me lanzo hacia la espada”. Son sus frases. El 19 de enero de 1982 a los 36 años, en San Pablo, se lanzó hacia la espada.

Mientras escribo esta nota en nuestro país el sello Warner tuvo la delicadeza este treinta aniversario, y editó cinco discos de la ultima fase de Elis. Así contamos con Elis Regina: Um Dia, doble CD que reúne dos shows, uno por la tarde y otro por la noche del 20 de julio de 1979 en Montreux, una de los primeras incursiones no tradicionales, que luego se convertiría en una característica de este afamado festival de jazz, cuenta el disco con un bonus notable junto a Hermeto Pascoal en piano. Otro álbum doble es de 1980 “Saudade do Brasil”, que rescata un show en el mítico Caneçao de Rio. Se suma “Elis Vive” también en vivo en el Palacio Anhembi de San Pablo en 1979. La reedición de un clásico ya mencionado “Elis, essa mulher”, y por último una recopilación “Elis Por Ela”. Todos un autentico acto reparatorio para este mito de la canción a secas.

Hoy nos quedan dos hijas de Elis, una biológica que tuvo con el/su pianista y arreglista César Camargo Mariano, la ascendente María Rita; y su otra hija, geográfica, la talentosa Adriana Calcanhotto, que nos deslumbró con su “Vamos comer Caetano” haciendo ritmo con un plato y un cuchillo (daban ganas de alcanzarle un tenedor) y otras tantas hijas, las grandes cantantes de hoy.

Los dejo escuchando ese himno que es Aguas de Marzo, que según “La Voz” Frank Sinatra: “Es lo mas cercano a la perfección”.

Para aquellos suscriptos a Spotify, una buena selección de la música de Elis:

¿Quien es Caetano Veloso?

Por Igor Falconieri

Quién es Caetano Veloso? El hombre de mediana edad que conocí por la televisión durante mi infancia no me llamó inmediatamente la atención con el sonido calmo y pausado de su guitarra y con su particular manera de erguir las cejas mientras cantaba. La imagen del pelilargo, marginal de los trópicos que encontré al comienzo de mi adolescencia saciaba mi curiosidad por saber la razón por la cual esa figura de canto cuasi torpe y cabellos grises era tan respetada y admirada aún en mis tiempos en mi país

Escuché sus discos. Leí sus textos y libros. Y, después de todo eso, Caetano todavía me intriga: sinónimo de inquietud y constante metamorfosis, el compositor brasilero de Santo Amaro de Purificaçao, São Paulo, Rio, Nueva York y Londres inauguró su particular incursión por las vertientes alternativas del Rock con el disco , al lado de la banda homónima, formada por músicos que tampoco habían nacido al momento que el baiano entonaba “Alegría, Alegría” en frente de los insultos y abucheos en los festivales de la TV de Brasil.

Caetano es un ejemplo casi único en el Brasil de conjunción entre experiencia y constante sintonía con lo que hay de más novedoso en el universo del entretenimiento a – a juzgar por su gira Obra em Progresso, que, en una tendencia que cada vez se está tornando más popular en Brasil, precedió al lanzamiento del álbum. – Y el resultado de esa conjunción es extraordinario.

 

Zii & Zie amplia la propuesta iniciada por , haciendo coexistir, a través de formas y arreglos todavía más delineados y contemporáneos, el Samba y el Rock. Esa transa ocurre de una forma tan sutil que llega a no ser posible distinguir quien se sobrepone o quien está en primer plano.

El curioso título, “tío y tía” en italiano, aproxima, explica el compositor, a la cosmopolita São Paulo en “un CD que es un retrato de Rio de Janeiro”. “Falso Leblon”, “Lapa”, “A Cor Amarela”, “Menina da Ria”. El Caetano de la zona sur carioca huye del cliché de las odas al morro de Corcovado y la playa de Ipanema al retratar a la ciudad maravillosa desde otra óptica, igualmente usando la vieja fórmula del collage de descripciones. La propia tapa del disco refuerza esa particularidad, mostrando – a diferencia de las novelas de la Red Globo – el mar de Leblon grisáceo en un día de lluvia.

Las canciones con más influencia del Indie Rock, como “Sem Cais”, “Base de Guantánamo” y “Por Quem?”, son claros ejemplo de como la Banda Cê – Pedro Sá (guitarra), Ricardo Dias Gomes (bajo) e Marcelo Callado (batería)- tienen libre influencia en esta nueva etapa musical del artista. Esa ventajosa interacción entre Caetano y músicos jóvenes ha provocado tanto elogios para el “gran tío” como nuevas camadas de oyentes para una música que se resiste a envejecer.

Como en el disco anterior, Zii & Zie no tendrá siquiera una canción que se destaque particularmente. Ninguna va a convertirse en hit o convertirse en parte de la memoria colectiva latinoamericana como en los trabajos setentistas de Caetano. Es un álbum equilibrado y sin puntos destacados, una preferencia reciente de la crítica y al mismo tiempo una carencia frente al gran público.

¿Quién o qué quiere finalmente ser Caetano Veloso? ¿Tropicalista? ¿Cantor de Música Popular Brasilera? ¿Popstar? ¿O, como ahora, Indie? Aquel hombre de mediana edad reencarnará siempre a su gusto y voluntad. Lo único que Caetano no quiere es morir.